miércoles, 14 de enero de 2009

Pistoleros matan a balazos a vigilante de residencial

Atacantes llegaron en auto hasta caseta, donde le dispararon a corta distancia
Familia atribuye asesinato a una venganza pues víctima evitó un robo
Pistoleros que llegaron en un automóvil mataron a balazos a un guarda del residencial Montserrat, en Concepción de La Unión, Cartago.
El homicidio lo perpetraron el lunes, a las 11:06 p. m., confirmaron el Ministerio de Seguridad Pública y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

La víctima era Luis Guillermo Gutiérrez Fernández, de 62 años, quien desde hace cinco años se dedica a labores de seguridad.

La Policía Judicial confirmó que el fallecido tenía cinco impactos: cuatro en el tórax y uno en el brazo derecho.

Hechos. Tanto familiares, testigos y la Policía informaron de que el homicidio se produjo en la casetilla de vigilancia de la sexta etapa del residencial.

Al parecer, el vehículo –del cual no se tienen características – ingresó por el acceso principal de la urbanización y llegó hasta la caseta de vigilancia donde se estacionó, y un sujeto llamó al guarda. Al salir, a Luis Guillermo Gutiérrez le dispararon desde muy corta distancia. El cuerpo quedó en la puerta de la caseta, de unos dos metros cuadrados.

Los pistoleros escaparon con rumbo a Curridabat por vías alternas, aunque también pudieron hacerlo por la autopista Florencio del Castillo.

Gutiérrez murió inmediatamente, informó la Policía. No le robaron ninguna pertenencia.

Móvil. Aunque la Policía Judicial analizaba ayer varios móviles del homicidio, la familia dio a conocer que hace dos meses Luis Guillermo Gutiérrez enfrentó a unos ladrones que intentaban robar una casa en la etapa cuatro de Montserrat.

El incidente ocurrió cuando Gutiérrez llegó con la propietaria de la vivienda para que le pagara la mensualidad. En ese momento, los ladrones estaban dentro de la casa y al ser sorprendidos le dispararon a Gutiérrez, quien al parecer respondió el fuego.

Los hampones huyeron sin poder robar nada, dijo ayer Elizabeth Gutiérrez Montero, una de sus cinco hijos. Luego del incidente Gutiérrez debió esconderse en la casa de su familia en Aguacaliente, Cartago. “Él creyó que ya todo había pasado y por eso volvió al trabajo” , agregó su hija.

El OIJ dijo conocer la versión de la familia, pero no tenía denuncia de las amenazas.
http://www.nacion.com/ln_ee/2009/enero/14/sucesos1838906.html

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